Estados Unidos despliega militares y $150 millones en ayuda tras los terremotos en Venezuela

La respuesta marca un giro significativo en la política humanitaria de la administración Trump

El gobierno de Estados Unidos movilizó una respuesta de emergencia a gran escala tras los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio de 2026, dejando al menos 1,450 muertos según cifras del presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Jorge Rodríguez. Los sismos, los más poderosos registrados en el país desde 1900, colapsaron edificios en Caracas, atraparon personas entre los escombros y desbordaron la capacidad de los sistemas de salud locales.

Marines estadounidenses están operando sobre el terreno, apoyando labores de búsqueda y rescate en las zonas más afectadas junto a socorristas internacionales, trabajando de día y de noche entre los escombros de estructuras dañadas. El Comando Sur (SOUTHCOM) destacó que sus operaciones son completamente autosustentables y no requieren recursos locales venezolanos, lo que permite que la ayuda llegue sin generar carga adicional sobre una infraestructura ya golpeada.

En paralelo, el Secretario de Estado Marco Rubio anunció un compromiso de $150 millones destinados a grupos de ayuda como Samaritan’s Purse y Catholic Relief Services, además de dos agencias de la ONU: el Programa Mundial de Alimentos y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios. “Tendremos una respuesta de todo el gobierno. Será grande, rápida y efectiva”, declaró Rubio durante su visita al Golfo. La administración también desplegó dos equipos de búsqueda y rescate, uno de Virginia con 80 personas y 6 perros, y otro de California con 70 personas y 6 perros, además de un Equipo de Respuesta de Asistencia en Desastres para coordinar la ayuda sobre el terreno.

Washington confirmó contacto con las autoridades venezolanas desde las primeras horas, movilizando equipos médicos, suministros humanitarios y personal de coordinación en conjunto con el gobierno interino venezolano. En La Guaira, epicentro del segundo sismo, dos centros de salud quedaron completamente destruidos, con pacientes siendo atendidos en el suelo ante la falta de camas e insumos.

La magnitud de la respuesta contrasta notablemente con la reacción estadounidense ante el terremoto de Myanmar en marzo de 2025, cuando el gobierno destinó apenas $9 millones y no envió equipos de rescate. Expertos señalan que la cercanía geopolítica con Venezuela, donde Washington apoya al gobierno interino tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026, explica en parte la prioridad otorgada a esta respuesta.

Sin embargo, especialistas advierten que la verdadera prueba será la sostenibilidad de la ayuda en los meses siguientes: restaurar infraestructura de agua, estabilizar el sistema de salud, y preparar a las comunidades ante posibles réplicas. Como señaló Jeremy Konyndyk, presidente de Refugees International, la respuesta inmediata es solo el primer paso; lo que salva más vidas es el trabajo de preparación y reconstrucción que viene después.