Trump reducirá temporalmente aranceles a carne importada para intentar bajar precios en supermercados

La medida busca aliviar el costo de la carne molida, pero ganaderos y economistas cuestionan su alcance real

El presidente Donald Trump anunció el viernes que su administración reducirá temporalmente los aranceles a la importación de carne molida, con el objetivo de bajar los precios que enfrentan los consumidores estadounidenses en los supermercados. Según Reuters, la Casa Blanca permitirá el ingreso de hasta 300,000 toneladas métricas adicionales de carne molida al país con aranceles reducidos durante un período de 90 días.

Trump indicó en redes sociales que llegó a un acuerdo para que la carne importada se venda un 25% por debajo de los precios actuales del mercado, aunque ni él ni la Casa Blanca han especificado qué países o empresas participarán en este compromiso. Un funcionario de la Casa Blanca confirmó a ABC News que el mandatario firmará una orden ejecutiva formal en las próximas dos semanas para implementar la medida.

De acuerdo con datos del Departamento de Trabajo citados en los reportes, los precios de la carne de res y ternera aumentaron un 9.4% en el último año. Esta situación ocurre en un contexto donde el inventario de ganado en Estados Unidos se encuentra en su nivel más bajo en aproximadamente 75 años, resultado de años de sequía que redujeron las tierras de pastoreo y elevaron los costos de alimentación del ganado.

La propuesta ha generado reacciones divididas entre los productores agrícolas. La Asociación Nacional de Ganaderos de Carne de Res (NCBA, por sus siglas en inglés) expresó su preocupación de que inundar el mercado con carne importada y subsidiada podría dificultar la recuperación del hato ganadero nacional. Según el Texas Farm Bureau, su presidente, Russell Boening, reconoció la importancia de mantener accesibles los alimentos, pero pidió que las decisiones futuras consideren también el impacto en los mercados ganaderos y las familias rancheras.

Algunos legisladores republicanos de estados agrícolas, como los senadores Tim Sheehy de Montana y Pete Ricketts de Nebraska, también manifestaron reservas sobre la medida, argumentando que podría complicar los esfuerzos por reconstruir el hato ganadero estadounidense.

Por su parte, economistas y analistas de mercado señalaron que el volumen adicional de importaciones representa una fracción relativamente pequeña del consumo total de carne en el país, por lo que su efecto sobre los precios podría ser limitado. Los futuros de ganado en la Bolsa Mercantil de Chicago cayeron a mínimos de ocho meses tras el anuncio.

La Casa Blanca indicó que, de manera paralela, continúa trabajando con productores ganaderos para impulsar la producción nacional a largo plazo, describiendo esta medida como una solución temporal ante la brecha actual entre oferta y demanda.