Sindicatos contra la carrera tecnológica: una agenda para que la IA no deje atrás a los trabajadores

63 sindicatos han firmado la iniciativa.

Mientras Silicon Valley acelera hacia un futuro dominado por la inteligencia artificial y el presidente Donald Trump impulsa un enfoque desregulador, la mayor federación de sindicatos del país decidió marcar su propio rumbo. La AFL-CIO, la mayor federación de sindicatos que representa a casi 15 millones de trabajadores, presentó esta semana la primera agenda integral para una IA “centrada en las personas”. Su mensaje es contundente: la innovación no puede convertirse en licencia para triturar empleos ni derechos laborales.

La iniciativa, bautizada Workers First Initiative on AI, nace frente a un temor creciente: que la automatización genere una ola masiva de despidos, especialmente entre trabajadores administrativos de nivel inicial. Algunas proyecciones advierten que hasta la mitad de esos empleos podrían desaparecer en cinco años. Aunque investigadores del Yale Budget Lab no han detectado aún un colapso del mercado laboral desde la aparición de ChatGPT, los sindicatos afirman que esperar pasivamente no es una opción.

Liz Shuler, presidenta de la federación, sostuvo que el debate se ha presentado como una falsa disyuntiva entre competitividad global y dignidad laboral. Para los 63 sindicatos firmantes, es posible desarrollar tecnología que haga el trabajo más seguro y eficiente, pero eso requiere reglas claras. De lo contrario, temen que la IA sirva como herramienta de vigilancia, de represalia contra la organización sindical o como atajo para eliminar talento sin ofrecer alternativas reales.

El documento plantea varias exigencias: transparencia en el uso de datos, supervisión humana obligatoria en decisiones automatizadas, prohibición de sistemas de vigilancia con fines antisindicales y límites estrictos contra desinformación y deepfakes que puedan erosionar la democracia. Además, reclama que el gobierno federal revele dónde emplea IA en sus sistemas y que las compañías inviertan en recualificación laboral, en lugar de ofrecer “parches inútiles” que no preparan a los trabajadores para asumir nuevas funciones.

La federación también subraya la urgencia de proteger los derechos de propiedad intelectual de creadores cuyos trabajos han sido utilizados para entrenar modelos sin su consentimiento. Escritores, músicos y actores ya denuncian que sus voces, rostros y obras están siendo replicados sin compensación.

Pese al tono de alarma, el panorama es mixto. Datos analizados por Upwork muestran que muchas empresas aún desconfían de automatizar por completo sus procesos y buscan mantener supervisión humana. La IA está sustituyendo tareas repetitivas, sí, pero también ha creado demanda por perfiles capaces de combinar habilidad tecnológica con conocimiento especializado.

El desafío mayor quizá sea político. En Washington, la presión por no perder terreno frente a China ha llevado a abrazar la filosofía de avanzar sin frenos, alineándose con los intereses de las grandes tecnológicas. Intentos recientes de establecer límites estatales a la IA se han topado con resistencia política y empresarial.

Para la AFL-CIO, sin embargo, el momento es ahora. El futuro del trabajo, advierten, debe escribirse con los trabajadores, no pese a ellos.