Riesgos de falta de experiencia en gobernabilidad ante una victoria de Mamdani

Muchas de sus propuestas políticas plantean interrogantes de financiación y viabilidad operativa.

La victoria de Zohran Mamdani en la primaria demócrata de la ciudad de Nueva York ha sido celebrada por los progresistas como un cambio generacional. Sin embargo, numerosos analistas advierten que su elección como alcalde podría implicar riesgos significativos para la gobernabilidad de la ciudad.

En primer lugar, su falta de experiencia ejecutiva es vista como un problema mayor. Mamdani tiene 33 años, es miembro de la Asamblea estatal (New York State Assembly, por sus siglas en inglés) y se identifica como socialista demócrata.  Algunos medios señalan que ha construido un movimiento, pero aún “no sabe cómo se gobierna una ciudad de 8 millones de personas, cómo manejar la policía, el metro o el gran departamento de saneamiento” según críticos.

Por ejemplo, el editorial del diario The New York Times argumentó que “su experiencia es demasiado escasa y su agenda se asemeja a una versión turbo-alimentada de la alcaldía de Bill de Blasio”.  Este déficit de credenciales gubernamentales genera alarma sobre si podrá cumplir con los retos operativos de una ciudad con un complejo aparato burocrático, múltiples agencias autónomas y grandes contratos laborales.

En segundo lugar, muchas de sus propuestas políticas plantean interrogantes de financiación y viabilidad operativa. Su plataforma contiene medidas ambiciosas: congelar los alquileres en las unidades estabilizadas, ofrecer transporte público gratuito, crear supermercados municipales, ampliar vivienda asequible y subir impuestos a los muy ricos para financiarlo.

Analistas especializados advierten que estas ideas, aunque atractivas políticamente, pueden chocar con la realidad presupuestaria de la ciudad, con los mercados, con los inversores y con la oposición estatal o federal. Por ejemplo, un ensayo crítico de la plataforma de congelamiento de rentas dice que, si bien hay precedente técnico, plantearlo a escala de ciudad entera conlleva “un plan poco realista” frente a la magnitud de los costes de operación de viviendas, incremento de demanda y desafíos de mantenimiento.La preocupación fundamental es que estas promesas de alto vuelo sin base sólida de implementación puedan generar frustración ciudadana, pérdida de confianza y efecto contraproducente tanto para el mandante como para su partido.

Finalmente, la visibilidad nacional de la elección en Nueva York añade otro nivel de riesgo. Como capital financiera y mediática, la ciudad actúa como vitrina para políticas progresistas que luego se proyectan a nivel nacional. Por tanto, la victoria de Mamdani podría reactivar narrativas adversas para el partido demócrata y complicar su posicionamiento en estados o distritos más moderados.

En conclusión: la elección de Mamdani no es vista por muchos analistas simplemente como una cuestión de ideas políticas, sino como un tema de capacidad de gobernar, factibilidad financiera y riesgo electoral colateral. Y en esos dominios, los críticos sostienen que hay fuertes dudas válidas.