La Marina Nacional de El Salvador ejecutó uno de los operativos más contundentes contra el narcotráfico al incautar 6.6 toneladas de cocaína en aguas del Pacífico, en lo que las autoridades califican como el mayor decomiso en la historia del país centroamericano.
El operativo se realizó a más de 380 millas náuticas al suroeste de la costa salvadoreña y el cargamento estaba oculto en compartimientos secretos dentro del buque interceptado, identificado como el FMS Eagle, de bandera tanzana, con un valor estimado de aproximadamente 165 millones de dólares en el mercado ilegal. Este decomiso no solo rompe récords nacionales, sino que también pone de relieve la sofisticación con la que las organizaciones criminales transnacionales operan en las rutas marítimas del Pacífico.
Las autoridades confirmaron que, además de asegurar el cargamento, se capturó a diez presuntos narcotraficantes que se encontraban a bordo del navío, compuestos por ciudadanos de varios países de la región, lo que evidencia la dimensión internacional de esta red criminal. Expertos en seguridad han señalado que estas rutas oceánicas se han convertido en corredores clave para el traslado de grandes cantidades de cocaína desde Sudamérica hacia mercados en Estados Unidos y Europa, aprovechando las vastas extensiones marítimas donde la vigilancia es más difícil sin tecnologías y recursos avanzados.
El impacto de este decomiso ha trascendido fronteras. La Embajada de Estados Unidos en San Salvador reconoció públicamente el esfuerzo del gobierno salvadoreño en declaraciones oficiales, celebrando la incautación como una contribución significativa a la seguridad regional y un golpe directo a las finanzas del crimen organizado que dañan a toda América Latina. En el comunicado compartido por la embajada se destacó que una cantidad de droga de esa magnitud podría haber alimentado la violencia, adicciones y redes criminales en varios países si hubiera llegado a su destino.
Estos resultados son parte de un patrón de mayor presencia y acción de las fuerzas navales y de seguridad salvadoreñas en los últimos años, que han aumentado el número de interceptaciones y operativos en alta mar. Aunque este decomiso representa un logro sin precedentes, analistas de seguridad advierten que tales resultados deben integrarse en una estrategia de cooperación internacional que incluya intercambio de inteligencia, patrullajes coordinados y apoyo mutuo entre naciones para contrarrestar el tráfico de drogas de manera sostenida.
Nuestra Marina Nacional ha realizado la incautación de droga más grande en la historia de El Salvador.
A 380 millas náuticas (703.7 kilómetros) al suroeste de nuestras costas, se interceptó el Buque de Apoyo Multipropósito (supply vessel/tug) FMS EAGLE, de 180 pies de eslora (54… pic.twitter.com/1sRcsGz7dZ
— Nayib Bukele (@nayibbukele) February 16, 2026
Más allá de la cifra récord, este operativo histórico refleja una voluntad política clara y recursos dedicados a enfrentar de forma directa a las organizaciones criminales que han lucrado durante décadas con el comercio ilícito de estupefacientes. Aunque 6.6 toneladas de cocaína representan solo una parte del flujo global de narcóticos, el impacto económico y simbólico de esta incautación fortalece la postura de El Salvador y sirve como ejemplo para otros países que buscan reducir el poder y alcance de las redes del narcotráfico en la región.







